En doce ocasiones hemos explorado nuestra Patagonia para tratar de
confirmar lo que habíamos deducido por lecturas habidas aquí y en
Europa.
En diciembre 97 fue la primer expedición y la última en Diciembre
de 2001.
En todos estos viajes recorrimos la zona situada entre los paralelos
41º y 43º S. donde recogimos elementos físicos y testimonios orales
de los pobladores. También sobrevolamos amplias zonas en una avioneta
contratada para ese fin.
La hipótesis sobre la que continuamos trabajando es
la siguiente:
En tiempos precolombinos, pocos siglos después de
comenzar la era cristiana, se habrían sido construídos una serie de
enclaves en nuestra Patagonia por una suerte de Orden Templaria o
Proto-Templaria constituida por gente blanca, de etnia celta o
indoeuropea.
Estas ciudadelas fortificadas habrían sido por lo
menos tres.
Un fuerte-puerto sobre el pacífico y otro sobre el
atlántico, ambos a la misma latitud, aproximadamente entre los 41º y
los 43º Sur.
La tercera se ubicaría en los antefuertes de los
Andes en la zona central de la patagonia argentina, también
aproximadamente en la misma latitud. Esta última habría sido la Ciudad
de los Césares principal.
El fuerte-puerto en la costa del pacífico estaría
localizado al sur de la localidad de Osorno, sobre la costa continental
, justo al norte de la isla de Chiloé. Esta zona no la hemos explorado
aún.
El fuerte-puerto en la costa atlántica se
localizaría en el cerro El Fuerte situado a 41º 02.148' de latitud
Sur, y a 65º 09.841' de longitud Oeste.
Este último punto ha sido el objeto principal de
nuestras investigaciones hasta el momento.
Se observa , hoy en día, como una meseta, o
"barda", aislada sobre la costa atlántica dentro del golfo
San Matías, de una altura promedio de 150 metros sobre el nivel del
mar.
Su forma semeja la de unas alas de un pájaro inmenso
que se dirigiera hacia el Este-Nordeste.
En el medio de su frente al mar existe una
prolongación más baja, de unos 50 metros de altura, en dirección
Nordeste. Esta última prolongación, o "muelle" como lo hemos
bautizado, suponemos que pueda tener origen artificial, como escollera
construida hace más de mil años para formar un puerto protegido de los
fuertes vientos del sur y del sudeste. Claro está que con el tiempo
transcurrido ya hoy parece una formación casi natural.
Notemos en ese sentido que la costa patagónica
argentina se estuvo elevando en forma irregular a lo largo del tiempo,
como a los "tirones".
Hace un milenio el nivel del mar habría estado unos
20 metros más alto aproximadamente. Esto haría que El Fuerte
apareciera como una isla costera.
Además el Río Negro habría tenido una segunda
desembocadura más al sur de la actual, justo al sur del Fuerte. Este
hecho, corroborado por varias Cartas antiguas y por las acutales fotos
satelitales explicaría la presencia de agua dulce alrededor del Fuerte
hace varios siglos y la napa subterránea dulce existente actualmente
sobre el flanco del Fuerte justo frente al mar.
De ahí las referencias encontradas en antiguos
documentos y mapas donde se lo señala como una "Insula".
En un mapa datado en 1775 dibujado por el español
Cruz Cano podemos ver en la "Bahía sin Fondo" (actual Golfo
de San Matías) una isla costera con la leyenda "I. de Hombres
blancos según los naturales del País, conforme a los mapas de los
viajes de Quiroga"
Se refiere a los sacerdotes jesuitas José Quiroga y
José Cardiel, que recorrieron la zona en busca de la Ciudad de los
Césares a comienzos de la conquista española. Ambos llegaron desde
Chile desde la zona de Chiloé.
Esto sumado a que la diferencia de mareas en esa zona
sobrepasa en ocasiones los 10 metros hace que en aquella época el
Fuerte hubiera estado bañado por el mar, y quizás también por agua
dulce, constituyéndose en un lugar ideal para construir una ciudadela
fortificada con dominio sobre el mar, por su altura y defendida de las
incursiones indígenas y quizás de visitantes indeseados venidos desde
el mar por sus abruptas paredes que la circundan por todos sus costados.
En los relatos de los indígenas las tres ciudades de
los Césares muchas veces se confunden. Y este es un punto sobre el que
queremos echar un poco de luz.
Los relatos que los indígenas pasaban a los primeros
conquistadores españoles eran muy veraces en lo que a la descripción
espacial se refiere, pero en cuanto a su ubicación temporal sumamente
imprecisos por haber sido todos extraídos de su tradición oral, en
donde las generaciones se suman con mucha imprecisión.
Esta falta de exactitud en cuanto al tiempo es
básicamente involuntaria aunque también existió una intención , no
totalmente consciente, de cumplir un pacto de ocultamiento respecto a
esos enclaves.
Pacto que muchos indígenas han reconocido
abiertamente y que respondería a un deseo explícito por parte de esa
Orden de no entablar contacto con los conquistadores españoles.
Este último detalle estaría emparentado con el
siguiente hecho : Si bien estas "ciudades de los Césares"
habrían sido provistas de personal desde Europa , el objetivo y los
fundamentos de esta Orden habrían sido profundamente cristianos pero no
ligados a la jerarquía visible de la Iglesia Católica Apostólica
Romana.
Al llegar los tiempos históricos a un punto
determinado decidieron trasladar el Santo Grial, que ya se encontraba en
su poder y custodia en la zona occidental de la Gran Bretaña en el
actual pueblo de Glastonbury, a nuestras tierras, manteniéndolo oculto
y protegido desde entonces.
Es nuestra idea que todas estas "Ciudades de los
Césares" fueron abandonadas voluntaria y organizadamente antes de
la llegada de la conquista española. De ahí los pocos elementos
materiales que hoy se puedan encontrar.