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Valioso hallazgo histórico y cartográfico |
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El
Caballero Gastón Tremsal nos envía desde Córdoba
este informe que consideramos de singular importancia para nuestras
investigaciones acerca de la existencia de una ciudadela Templaria en lo
que hoy conocemos como El Fuerte.
Les mando este mapa que encontre en "Historia del Paraguay" por el
Padre Pedro Franciso
Javier de Charveloix, de la compañía de Jesús 1747.
En él
se encuentra el Diario de viaje del Padre. Pedro Lozano. Este Padre
es el Jefe espiritual del viaje de Quiroga. Escribe un Diario, basándose
en los diarios de Quiroga y Cardiel.
Se llama "Diario de un viaje a lo largo de la costa del mar
magallánico, desde Buenos Aires hasta el estrecho de Magallanes,
escrito por el P.
Pedro
Lozano, de la compañía de Jesús, conforme a los datos recogidos por
los padres José Cardiel y José Quiroga, de la misma compañía. En
este reporte dice que no se encontraron indígenas
en las costas Patagónicas, y que no había ningún río desde
el "Río de los Sauces"
hasta el estrecho de magallanes."Toda la costa parece que esta
desierta, ni hay indios
en parte alguna cerca del mar, desde el Cabo
de San Antonio al Cabo de las Vírgenes..."
Pregunto: cuáles
eran los indios que según el mapa de Quiroga y el que yo les mando,
habían dicho lo de la "isla habitada por los hombres Blancos segun
los naturales del país".
Según relata en su diario, divisan el Fuerte "El Jueves siguiente se
hallaron al Sur de Cabo Blanco, a cuatro leguas de la costa,
dirigiéndose la fragata a la isla Grande, que se hallaba antes
de entrar en Puerto Deseado. Como era el día de la Epifanía, se le
dió el nombre de los Reyes, que ya le habían dado algunas
relaciones. Toda esta ensenada que hay entre Cabo
Blanco y Puerto
Deseado,
es bastante alta en algunas aberturas llenas de matorrales y
sabinas. Entró la fragata del mismo día en el puerto por el norte de
la Isla de lo Reyes. Se reconoce la entrada por una isleta blanca
como la nieve, que se halla un poco afuera. Por la parte Sur, hay
como una tierra muy alta, y encima una roca que parece como un
tronco de árbol cortado y ahorquillado. A los dos lados de la
entrada del puerto se ven rocas parecidas bastante altas, que
parecen haber sido cortadas, y la que está a la parte del Norte,
vista de una o dos leguas, parece un castillo..."
Cuando bajan a tierra no encuentran ningún habitante, sin embargo es
notable como describen lo de la marea" ...la marea empezaba a subir
a las siete de la tarde...
Buscaron agua, y no hallaron más que un pozo antiguo, cuya agua
pareció muy salobre. Es la única, según dicen, que han hallado los
holandeses visitando aquel puerto"
Luego en la obra del padre Charveloix, en el vigesimosegundo y
último, dice que J.Cardiel y P.Tomás Falconer
(Tomas Falkner) viajan la sierra del Vulcan, que está a los 38
grados de lat.S. y 56 30 de long.O. de Greenwich, donde se reúnen
con un grupo muy grande de indígenas,
que ellos llamaban "serranos".
Transcribo lo que
dice:
"En
las conversaciones que habia tenido este misionero durante su
permanencia en la Concepción con los Serranos, había sabido por
ellos varias singularidades de su país, que fue encargado de
comprobar el Padre. Falconer. La
primera, era la de una estatua de piedra, enterrada en la arena
hasta la cintura, y de la que decían ser su brazo del grueso de un
muslo de mujer, siendo cuanto se descubría del cuerpo propio de
aquel sexo y proporcionado al tamaño de los brazos.
La
segunda, que es más importante, y confirmada por el relato únanime
de todos los indios de aquella comarca, a quines se preguntó por
separado acerca del hecho, es que, acercándose al mar el Río de los
Sauces (no se dice a que distancia), se divide en dos brazos, y en
la isla que forma la separación, hay españoles, es decir, europeos,
pues los indios de aquel país llaman españoles a todos los europeos,
sin embargo en el Paraguay no se sabe si aquella isla estaba
habitada, y los que aseguraban este hecho decían que sus antepasados
comerciaban con aquellos extranjeros en otro tiempo; pero habiendo
muerto a algunos de ellos (no dicen en que ocasión), habían cesado
de tener comunicación con ellos; que, sin embargo, se les veía de
tiempo en tiempo pasar a la tierra mayor con chalupas; y que no se
había podido saber cómo ni en qué tiempo se habían establecido en
aquella isla.
Pero las esperanzas que se habían formado de ver pronto a Jesucristo
adorado y la Religión cristiana establecida sólidamente en toda la
extensión de las tierras magallánicas hasta la extremidad de
la America meridional, se desvanecieron muy presto."