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Acerca del Santo
Grial - Cuarta parte |
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Siguiendo con nuestra costumbre pasaremos algunos mensajes antes de
entrar en materia, imitando con esto a los curas que suelen pasar
avisos al final de la Misa.
Primer aviso: en la Tercer
Parte de este trabajito exhorté a la Fundación Jung a que recopilara
todas las notas y escritos que la mujer de Carl Gustav escribió sobre
el Santo Grial luego de toda una vida dedicada a escudriñar el augusto
misterio. Yo creía, obviamente, que esto no se había hecho. Bien,
confieso mi ignorancia y pido públicamente disculpas a la Fundación
Jung. ¡Todos los escritos griálicos de Emma Jung han sido recopilados,
ordenados y editados por la Fundación! Tengo en este momento sobre mi
mesa de trabajo el grueso volumen resultante y ya lo comentaremos a su
tiempo. Pero adelanto que es muy valioso.
(Después de leer dicho
trabajo, un amigo, un tanto, antifeminista, tuvo que reconocer, a
regañadientes, que el texto de Frau Jung es muy profundo pero lo
atribuyó a que su marido la iba guiando y corrigiendo ¡y hasta le
dictaba! Es cierto que Carl Gustav niega tal cosa pero el amigo no lo
toma en serio porque sería admitir que una fémina puede escribir algo
profundo. Cada vez que se le escapa alguna de estas avanzadas y
progresistas opiniones delante de su mujer, ésta lo corre a escobazos
arriba y abajo de las escaleras-viven en una casa con planta baja y
primer piso- pero, como el hombre es bastante veloz, hasta la fecha no
recibió ningún impacto, o sea, que el tema no es grave)
Segundo aviso: antes he
mencionado a una persona que padecía el vicio alcohólico, que se ha
recuperado completamente, en buena parte, gracias (según él) a su
devoción al Santo Grial (ya sé que suena rarísimo pero, al fin y al
cabo, era una copa) y que, para compensar, ahora se flagela con Coca
Cola “zero”. He sabido que sigue abstemio, fiel a la Coca Cola”zero” y
muy interesado en el Grial. Y como también sé que lee estas notículas,
aquí va un saludo y una exhortación a perseverar. Además, suponiendo que
haya algún otro lector, cosa que dudo, lo exhorto a rezar por este
hombre para que continúe en la abstinencia: todos sabemos que un
alcohólico no se cura, solo se recupera y siempre existe el peligro de
recaer, lo que es un claro símbolo de la condición humana. ¡Todos somos
alcohólicos y, en lo profundo de su alma, cada uno SABE cual es SU
alcohol! Citando a San Agustín, Vintila Horia lo expresaba así, en
“Diario de un campesino del Danubio”
“Porque yo era fácil de
seducir….decía San Agustín. Yo también lo soy. ¡Y porqué
tentación!”
Vintila Horia
(Cito de memoria.
¡He prestado el libro y no me lo han devuelto, maldita sea! No puedo
colocar la indicación bibliográfica precisa)
Terminados los avisitos prosigamos con
nuestro asunto
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Mi correo de contacto para todo lo
relacionado con el Santo Grial era:
siervodelsantogrial@yahoo.com.ar
Pero este correo continúa vacío, excepto un primer
mensaje de aliento que me envió la Dra Graciela Haddad hace meses y que
se limitaba a aprobar mi vocabulario y sintaxis, cosa que agradezco
mucho. Confieso mi ingenuidad porque, como sé muy bien que este tema me
supera ampliamente, confiaba en hacer un trabajo colectivo, sumando
todas las iluminaciones, discernimientos, informaciones, correcciones y
críticas que mandaran los lectores a ese correo. Eso es utópico, Nadie
escribirá nada porque es mucha molestia. Tampoco el Magisterio de la
Iglesia dirá ni una sola palabra sobre la ortodoxia o no-ortodoxia de
este trabajito ya que, para ello, deberían leerlo: ¡mucho trabajo! Pero
ya decían las antiguas leyendas que la Búsqueda del Grial es una empresa
SOLITARIA y PELIGROSA. Pensaba que era un recurso literario destinado
a introducir tensión y drama en los antiguos cantares. Pero no es
así; responde a una realidad. La redacción de estas deshilvanadas notas
es una búsqueda del Grial, por humilde que sea, y, por lo tanto, será
solitaria y peligrosa y así tiene que ser. Nadie escribirá a esa
dirección de mail y tampoco creo que nadie lea estas líneas, aunque
Fernando Fluguerto Martí, el fundador de DELPHOS, siempre me dice lo
contrario. Tal situación trae el riesgo del desaliento, la fuerte
tentación de abandonar este empeño inútil y, en vez de ello, dedicarme a
la redacción de algún best-seller (o al menos que intente ser
best-seller) repleto de sangre, muerte, aberraciones sexuales, impiedad,
blasfemia, herejía, obscenidad, crímenes, drogas, sadismo, calumnias,
asesinatos, siniestras conspiraciones, difamación, torturas, amarillismo
y gran cantidad de mentirosa erudición. Para que todo el libro sea aún
más incendiario y disolvente lo haría de tapa dura, con pastas muy
gruesas que oculten, en su espesor, delgados tubos llenos de gasolina y
acetona. Tal empeño, (¡claramente pecaminoso!) sería el “Peligro” de
que hablan las antiguas leyendas griálicas. Pero, por otro lado, la
Búsqueda del Grial era una empresa comunitaria (toda la Tabla Redonda
partió en su búsqueda) y, simultáneamente y paradójicamente, era
individual, cada caballero llegaba en solitario ante el Grial (cuando
llegaba, por supuesto) Y, como ya hemos dicho, era peligrosa. De la
misma forma, estas notículas tienen algo de comunitario porque la
Fundación Delphos me las publica en su página. Web, cosa que mucho
agradezco. Al mismo tiempo, son un empeño individual ya que nadie me
aporta ni una sílaba de apoyo por lo que escribo en soledad, con el
claro peligro del desaliento. O sea que se cumple lo previsto. Mi
búsqueda del Grial (Queste) es comunitaria, solitaria y peligrosa sin
importar que no haya ni dragones wagnerianos (¡un saludito para
Fafner!), ni navíos hechizados, ni castillos encantados ni hechiceros
malignos. Pero en realidad, no son necesarios ya que todo eso y mucho
más se oculta “junguianamente”en el centro del corazón (¿alguien ha
mencionado por allí la palabra “arquetipo”?)… Por lo tanto, prosigamos
urdiendo nuestras ideas, como decía Romano Guardini.
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En el Quinto Párrafo de la Primera Parte
decíamos que el Grial, luego de llegar a Glastonbury, “se ha esfumado en
el misterio” al igual que el Arca de la Alianza: esto sugiere alguna
relación ente estos dos objetos misteriosos y sacros. ¿Existe dicha
relación y, de existir, es importante? Por de pronto el Arca era un
Cofre y el Grial una Copa. Los dos eran receptáculos. ¿Esto es
importante? Tal vez sí. Sobre todo por lo que contenían.
El Arca era un cofre de madera de acacia enchapado en oro por
dentro y por fuera. Muchas veces se ha observado que, al ser la madera
aislante y el oro conductor, el arca era un gigantesco capacitor o
condensador (electrotécnicamente hablando, lo correcto es decir
capacitor). O sea, un acumulador de energía. Hay quien ha relacionado
esto con la Mesa, construida por Merlín para Arthur, la Tabla Redonda,
que, según antiguos textos, estaba formada por capas de costosas maderas
alternadas con láminas de oro y plata, lo que también la transformaba
en un gigantesco capacitor discoidal de placas múltiples. Incluso se ha
insinuado que Merlín sabía usarlo y cargarlo (aunque no me explico la
fuente de energía) y que el Asiento Peligroso estaba conectado a la
Tabla mediante un interruptor que Merlín manejaba ocultamente (con el
pie, supongo) lo que explicaría porqué murieron los caballeros que
ocuparon dicho asiento. ¡Merlín, precursor de la silla eléctrica, los
fulminaba con una descarga! Cuando llego un caballero aprobado por
Merlín entonces el mago no apretó el interruptor y así Galahad
“demostró” ser digno de ocupar el Asiento Peligroso. Pero, digo yo…¿No
será mejor volver a las cosas serias?
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Retengamos que el Arca era un capacitor
gigante, o sea, un acumulador de Energía Invisible (eso es la
electricidad) que tanto puede usarse para salvar vidas (resucitador) y
darnos luz (bombilla) como para matar (silla) o torturar (picana). Tal
vez y solo tal vez, tal cosa era un mensaje para una época que
conociera la electricidad. O sea para nuestra época. Lo espiritual es
ambivalente. Pensemos, sin ir más lejos, en el contenido del Grial, o
sea, en la Sangre del Señor: quien la beba “tendrá vida eterna” pero si
lo hace indignamente “se bebe su propia condenación”. Esta Ley Del Doble
Filo parece estar en todas partes: el bisturí de Favaloro salvó
innúmeras vidas cuando lo movía su ciencia y también mató a su dueño
cuando prevaleció la angustia. El sexo, alto don que nos asemeja a Dios
(En el Génesis se dice”y los creó a su imagen y semejanza, es decir,
macho y hembra”) nos diviniza bien usado y nos bestializa
malempleándolo. Tal vez por ello dijo una vez Tomás de Aquino: “en el
semen del varón hay algo semidivino” Y por lo mismo también hay algo
embrutecedor: recordemos los compañeros de Ulises transformados en
cerdos por la magia de Circe. Pero sigamos con el Arca que, capacitor o
no, era un Cofre. ¿Y qué contenía tal Cofre? El registro bíblico
menciona las Tablas del Decálogo, el Gran Rollo del Libro de la Alianza
y una muestra del Maná, el alimento milagroso que nutrió al pueblo
judío durante su peregrinar en el Desierto. Ahora bien, las Tablas eran
de piedra, el Libro estaba escrito, probablemente, en pergamino y el
Maná, parece ser que era de origen vegetal. (De hecho aún existe en el
Sinaí una planta que produce unas exudaciones comestibles dulzonas
similares a la descripción bíblica. El milagro estaba, por supuesto, en
la cantidad enorme y en la variación de sabor) O sea que el Arca
encerraba los tres Reinos: mineral (Tablas), vegetal (Maná) y animal
(Libro) ¿Indicará esto que el Arca era como un resumen de la Creación
o será mera casualidad? Tal vez lo segundo puesto que he forzado un
poquillo las cosas para hacer aparecer los tres Reinos dentro del Arca.
Recordemos que Moisés estaba impregnado de cultura egipcia, en ese
momento la más avanzada del mundo (dejemos de lado a China que estaba
demasiado lejos) Nada me extrañaría, por lo tanto, que el Rollo oculto
en el Arca, estuviera escrito sobre papiro y en tal caso desaparecería
el elemento “animal”. Se podría revisar el Talmud buscando algún
registro sobre el material de ese Rollo pero no creo que valga la pena.
He puesto esa conjetura por lo que pueda valer. Además me he propuesto
escribir a vuelapluma y casi sin corregir. Como parece que nadie lee
estas notas entonces es como si hablara para mí mismo y dejo que el
texto se vaya formando solo. ¡Algo tendrá que salir! Pero, como hemos
mencionado el Talmud, me viene a la memoria el “Toledot Jesu Ha Nasri”,
o sea, “La Historia de Jesús Nazareno”, uno de los libros del Talmud que
vendría a ser la respuesta judía a los Evangelios Allí se afirma, por
ejemplo, que Jesús era hijo adulterino de un soldado romano y que la
resurrección, por supuesto, fue un fraude. ¡O sea que el Talmud confirma
la existencia histórica de Jesús! Si no hubiera existido, los
talmudistas así lo hubieran dicho en vez de acumular informes
despectivos sobre su persona. Pero no soy ningún experto en esa
magnífica obra que es el Talmud de modo que si algún judío talmudista
lee esto (cosa que no va a ocurrir) agradecería alguna aclaración de su
parte Pero nos estamos alejando del Arca (¡peligros de escribir a
vuelapluma!) Volvamos al Surco o sea, al Arca.
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Mencionamos la posibilidad que el Arca
fuera como un símbolo del Universo. Bien, no es la primera vez que se
afirma tal cosa. Cosmas Indicopleustes, el explorador, escritor y
cartógrafo bizantino, contemporáneo de Justiniano “el Grande”, dio
mucha importancia al Arca en su gran libro “Cosmografía Cristiana” o
“Topografía Cristiana” (muy popular, siglos después, en la Rusia de los
Zares) escrito a mediados del Siglo Sexto. Allí, Cosmas afirma, contra
Tolomeo, que la Tierra no es una esfera sino una inmensa caja
rectangular con las proporciones del Arca. Y más aún: incluso el
Universo todo tiene la forma y proporciones del Arca de la Alianza.
Jugando con las palabras diremos: “para Cosmas, Arca es el Cosmos” (a él
le hubiera encantado la frase) Pero hablemos un poco del “Navegador del
Índico” (eso significa “Indicopleustes” en Griego). Cosmas nace en
Egipto, provincia bizantina en esa época, y, probablemente, en
Alejandría, ciudad faraónica, que aún conservaba su valiosísima
Biblioteca, mas tarde quemada por Omar (conquista musulmana) porque “si
esos libros no estaban de acuerdo con el Corán, debían ser quemados por
blasfemos y, si estaban de acuerdo con el Corán, debían ser quemados por
superfluos” Pero es justicia decir que, en la actualidad, y con el
decisivo apoyo de la República Árabe Unida –o sea Egipto-una inmensa,
riquísima y modernísima Biblioteca ha sido edificada en Alejandría, tal
vez, para expiar ese viejo pecado. Cosmas empezó como comerciante pero
luego se hizo explorador, llegó hasta el Mar Negro, navegó el Índico,
como indica su apodo, recorrió la Nubia y el Mar Rojo y, probablemente
llegó hasta Trapobana (Ceilán, es decir, Sri Lanka) importantísimo
centro comercial de la época. Toda la acción de Cosmas se enmarca en la
gran política de Justiniano “el Grande” que precisaba de rutas
comerciales alternativas a las clásicas a fin de esquivar el obstáculo
de la Persia de los Sasánidas para el comercio del Imperio Bizantino con
la China (Catay) y con la India. Pero, aunque la figura de Cosmas tiene
muchos aspectos fascinantes, lo que nos interesa ahora es su
curiosísima asimilación “geométrica” entre el Arca y el Universo. Sería
fácil burlarse de tan absurda teoría cosmológica. Mejor es pensar que
debió inspirarse en alguna antigua tradición simbólica que tomó al pié
de la letra y que ese fue su error. Que estamos tratando de no repetir.
O sea, que estamos buscando ese oculto significado (¡si lo hubiera,
claro!)
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Dijimos que el Arca contenía las Tablas
de la Ley, el Libro de la Alianza y una muestra del Maná. O sea un
Código moral, la Doctrina que fundamenta tal Código y el Alimento base
de la vida que, en cierto sentido, es lo primero, puesto que, para
adherir a unas verdades y para seguir el código, consecuencia de dichas
verdades, la primera condición es estar vivo y para estar vivo necesito
nutrirme y para nutrirme necesito alimento de modo que decir Alimento,
en un cierto sentido, es decir Vida. Pero un Código Moral es un Camino,
el Camino que debo seguir en la peligrosa selva del Mundo para no
perderme y caer en las ciénagas de tan intrincada foresta. Pero, para
que un Código sea válido, debe estar basado en un conocimiento exacto de
las cosas, o sea, en la Verdad, base del Código, Verdad o Verdades que
podrían estar expuestas en un Libro. Por lo tanto no es abusar de los
conceptos decir que, puesto que el Arca encerraba las Tablas, el Libro y
el Maná, entonces contenía Camino, Verdad y Vida. Pero así se definía el
Señor: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” decía el principesco
Rabino de Nazareth (cuando sobrevenga el Anticristo podría decir “Yo soy
el Laberinto, la Mentira y la Muerte”) Y si aceptamos que en las
“especies eucarísticas” está Jesús “con su cuerpo, sangre, alma y
divinidad”(es la fórmula generalmente aceptada) entonces el Grial
contuvo Camino, Verdad y Vida al igual que el Arca. Por lo tanto el Arca
era una prefiguración del Grial. Hasta aquí todo parece claro.
Prosigamos. En la marcha del Arca hacia el Grial hay un claro proceso de
concentración, personalización, vivificación y divinización. Y,
probablemente, estas cuatro notas sean una sola. Por de pronto hay una
clara disminución de tamaño. El Arca era un paralelepípedo rectángulo y
sus dimensiones físicas están especificadas en el Libro del Éxodo.
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“Se fabricará un Arca de madera de
acacia de dos codos y medio
de largo, codo y medio de ancho y
codo y medio de alto. La cu-
brirás de oro puro, por dentro y
por fuera la cubrirás; una guir-
nalda de oro la rodeará por el
borde superior. Fundirás para ella
cuatro anillos de oro que pondrás
en sus cuatro ángulos, dos ani-
llos a un costado y dos anillos
al otro costado. Harás también va-
ras de madera de acacia y las
cubrirás de oro; y pasarás las varas
por los anillos de los costados
del Arca para llevar el Arca con
ellas. Las varas deben permanecer
en los anillos del Arca, no se
sacarán de allí. Y dentro del Arca pondrás el
Testimonio que Yo
te daré”
(Éxodo
XXV 12 a 26)
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El codo hebreo estaba basado en la
distancia de la punta de los dedos hasta el codo, así como la pulgada
era el ancho del pulgar, el pie el largo del pie y la braza el largo del
brazo. Como esto varía de hombre a hombre, cada pueblo establecía su
codo patrón de la misma manera que nosotros tenemos nuestro metro
patrón de Platino e Iridio en el Pabellón de Pesas y Medidas de
Breteuil. No conozco la medida exacta del codo hebreo (se podría
averiguar pero no parece demasiado importante) En todo caso debía estar
cerca de los 44cm, (acabo de medir mi codo) O sea que el Arca mediría
unos 110 cm, por 66cm, por 66cm. Era bastante grande, mucho más grande
que el Grial que, por ser un cáliz, no podía tener mucho tamaño. (El
Grupo Delphos admite un diámetro interno máximo de 170 milímetros y
mejor no revelo en que se basan). O sea un proceso de reducción, de
concentración hacia lo esencial que, en este caso, es el contenido. Y a
ese contenido se lo llama “Testimonio”. En los dos casos era Camino,
Verdad y Vida pero, en el Arca, eran meros objetos materiales, en cierto
modo “divinizados” de misteriosa manera. Así las Tablas eran simples
placas de piedra sinaítica pero labradas y escritas por el mismísimo
HVHJ (El Tetragrámaton que no debemos confundir con un Tetrabrik) El
Libro era un simple escrito humano, plasmado sobre papiro o pergamino,
pero, al escritor o escritores, los movía el fuego del Espíritu lo que
lo transforma en un Texto Santo divinamente inspirado. Y el Maná tal
vez fuera una simple exudación, resinosa y comestible, pero había dado
pie a un estupendo milagro. En el Grial, en cambio, todo está resumido,
concentrado, vivificado, divinizado, personificado y “milagrificado”
(neologismo). Hay un Código pero no es un conjunto de reglas sino una
Persona viviente (“Yo soy el Camino”) de modo que las palabras de esa
Persona son una regla de acción (“Haced todo lo que Él os diga” dice
María a los Servidores en su Evangelio de una sola frase) y además son
Vida eterna. ¿”A quien iríamos? Eres el único que tiene palabras de vida
eterna”-dice Pedro, es decir, Caifás, cuando los demás discípulos se
marchan escandalizados.
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(“Caifás” ó “Kefás” ó “Kefas” ó “Cefas”
es “Piedra” en hebreo. Es muy curioso que el último Sumo Sacerdote judío
y el primer Papa cristiano se llamaran igual, se llamaran “La Roca”. y
no fue por casualidad puesto que fue Jesús quien eligió precisamente
ese nombre para Simón. Esto tiene, sin duda, algún profundo y oculto
significado cuyo descubrimiento encomiendo al lector si hubiere alguno)
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. Pero no basta con la intelección de
esas “palabras únicas de vida eterna” (como dijo Pedro) y, ni siquiera
con su puesta en obra. Hay que COMER esa Palabra, o sea, DEVORAR a esa
Persona volviéndonos caníbales y bebiendo su sangre caliente y viscosa
como hacía Drácula con Minna Harker en la espantosa novela de “Bram”
Stócker. Esta irreverente y desagradable alusión a Drácula en relación
con la Eucaristía está puesta a propósito con el fin de escandalizar y
asquear al piadoso lector a fin de que experimente la misma repulsión
que experimentaron los judíos cuando Jesús les dijo, “si no comen mi
carne y BEBEN mi sangre no tendrán vida eterna”. Pedro y los demás
apóstoles fueron capaces de superar la repugnancia. Espero que el lector
(¡si hubiera alguno!) también sea capaz y siga leyendo.
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Decíamos que el Grial, al contener la Sangre
del Señor, contenía un código conductual (Haced todo lo que El os diga)
una verdad hecha persona (“Yo soy la Verdad”) y una fuente de vida
superior al Maná (“Vuestros padres comieron el Maná en el desierto y
murieron”) Hay también un cambio de fase (para hablar como ingenieros)
ya que Las Tablas, el Libro y el Maná eran sólidos mientras que el Vino
transubstanciado en Sangre era un líquido, antes y después de la
consagración. Esto nos lleva a considerar el Grial como un athanor
alquímico. Un nuevo paso en nuestra indagación. ¡Vamos a ello!
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Pero algunos lectores (suponiendo que
haya alguno) se estarán preguntando a que quiero llegar, La respuesta es
muy simple y se condensa en solamente tres palabras y seis letras: NO LO
SE. Pero creo que debo explicarlo, ya que sé en que sentido no lo sé y
también sé que es lo que no sé y porqué y para qué no lo sé. Eso sí lo
sé o, al menos, sé que creo que lo sé lo que implica que tal vez no lo
sé, cosa que si sé. Pero, antes de explicarlo, voy a tomar un vaso de
agua porque todo este asunto me da sé…
51
Glú, glú, glú…
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(Ya he tomado) Y ahora me explico. Empecé a
escribir estas notículas a instancias de la Fundación Delphos (¡O sea
que ellos son los responsables y a ellos hay que pegarles, si hubiera
que hacerlo, mecachis!) pero sin saber lo que saldría de tal empeño: por
supuesto que el objetivo era tratar de entender el Santo Grial
suponiendo que sea más que una leyenda y suponiendo que haya algo que
entender. Pero no tenía ninguna “solución” del enigma cuando empecé con
las notas, no creo tenerla ahora y quien sabe si la tendré cuando llegue
al final suponiendo que haya un final y suponiendo que llegue a él. En
este sentido es que digo, en el párrafo 50, que NO SE a que quiero
llegar. Pero también sé que, ante un problema al que no se le ve salida,
hay que seguir pensando en él y que mucho ayuda escribir sobre él lo que
no garantiza llegar a una “solución” y tampoco prueba que la haya. Pero
el “NO” ya lo tenemos, como se dice en Argentina. Pondré un ejemplo más
terrenal. Hace unos años estaba en una empresa química que, entre otros
productos, vendía “Criolita” Pero, de repente, los clientes empezaron a
quejarse (y con razón) de la calidad del producto por un asunto técnico
relacionado con el aluminio en la molécula (es un fluoruro doble de
aluminio y sodio) En la empresa se dio por perdido ese mercado pero yo
no me resigné y me propuse solucionar el problema. ¡Por supuesto que
nada garantizaba que fuera capaz de resolverlo! Pero esas son las reglas
del juego. Abrí una carpeta que se fue llenando de ecuaciones, dibujos,
planos, notas y cálculos. ¡Y no llegaba a nada! En ocasiones debí dar
la impresión de estar loco porque me pasaba horas sentado ante el
escritorio farfullando, como un mantra, la fórmula del producto:”Fluor
Seis Aluminio Sodio Tres. Flúor Seis Aluminio Sodio Tres. Flúor Seis
Aluminio Sodio Tres. Flúor Seis Aluminio Sodio Tres…Y nada surgía. ¡Y
esto duró más de un mes! Hasta que, de repente, me surgió. como se podía
modificar el proceso de fabricación solucionando el problema. ¡Y encima
bajaba el costo, cosa que no había buscado! Se hizo el experimento,
todo salió bien, se varió el proceso de fabricación y se recuperó ese
mercado. Pero esto no significa, por supuesto, que siempre tuviera
éxito. Muchas veces hubo fracasos: son las reglas del juego. (El que no
hace nada no se equivoca nunca pero todo él es una equivocación)
Haciendo memoria veo que, en CASI todos
los problemas técnicos que he resuelto, he procedido de esa manera: dar
vueltas y vueltas al asunto, con la pluma en la mano, hasta que algo
salga. (Y a veces no sale nada) Digo “casi” porque está claro que si se
trata de un problema estándar, de un problema de libro de texto, como
calcular una viga a la flexión, la situación es distinta. Allí se sabe
que hay una solución y se sabe como llegar a ella. Sólo hay que hacer el
trabajo de cálculo, asumiendo el riesgo de una equivocación, pero
sabiendo que hay sistemas de verificación que harán “saltar” el error
con lo cual sólo queda buscarlo y corregirlo. El camino está marcado y
sólo hay que recorrerlo. No hay misterio y, en cierto sentido, no hay
problema. Ya está resuelto en forma potencial y solo hay que actualizar
la solución mediante un método superconocido y archicomprobado.
Está muy claro que, en este asunto del Grial, la situación
no es la de un problema estándar de ingeniería. Eso lo sé. Pero también
sé (o creo saber) que, entonces, la manera de proceder, es dar mil
vueltas al problema confiando en llegar a algo. Pero eso no garantiza el
llegar. Ni garantiza el algo Y eso también lo sé. Por lo tanto no sé si
hay alguna solución y tampoco sé si cabe el concepto “ingenieril” de
“solución” ante esta clase de problema. Y hasta no sé si es realmente un
problema. Pero si sé, o creo saber, que si no lo enfoco y lo trabajo, no
se va a resolver solo ¿Queda claro, entonces, el párrafo 50?
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Ahora deberíamos retornar a lo que
dejamos pendiente al final del párrafo 49, o sea, considerar el Grial
como un alquímico athanor (del árabe “al tanur”) lo que nos llevaría a
la Alquimia, a Paracelso y, nuevamente, al inevitable Jung. Pero me
parece que los lectores, de haber alguno, ya están algo cansados. Y yo
también. Pese a todo lo dicho en Párrafo 40, parecería que el “dragón”
del desaliento va ganando la partida. Por consiguiente nos apeamos
aquí. Tal vez sea la última vez que nos comuniquemos. Si el Grial era
una copa puede ser la del estribo.
54
En el nombre del Padre de Todos, del
Cristo del Grial, del Espíritu Santificador y de Miriam, Canal de la
Gracia.
Luis
Javier García Mata |
Ing Ind
Post
Scriptum Uno: y si es verdad que hay alguno que lee estas líneas
(además de FFM) y que desearía leer también la continuación de esta
Cuarta Parte, donde se hablaría del Grial como athanor alquímico,
entonces que envíe un mensaje, crítico de mi trabajo (si no es pedir
mucho, que parece que sí lo es) a esta dirección de mail
siervodelsantogrial@yahoo.com.ar
Post
Scriptum Dos: y si ese alguien puede orar…pues que lo haga, si quiere.
Post
Scriptum Tres. y que Dios los bendiga a todos.