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FECHA:
3 AL 11 DE FEBRERO DE 2001
Meseta de Somuncurá y
Fuerte |
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INFORME DEL VIAJE REALIZADO POR EL
GRUPO DELPHOS A LA MESETA DE SOMUNCURÁ Y AL FUERTE, ENTRE LOS DÍAS 3 Y
11 DE FEBRERO DE 2001.
El grupo se concentró en la localidad de
Las Grutas donde pudo contactar nuevamente al geólogo Daniel Hughes, al
comisario Francisco O’Toole y a Salvador Luis Cambarieri.
El lunes 5 partimos para Valcheta donde
se unió Luis Alberto Yancá, el invalorable "Pente", quién
nos acompañó como guía y baqueano de la meseta de Somuncurá.
Ese mismo día establecimos campamento
junto al Pozo que Respira y comenzamos a tomar las primeras lecturas
mediante los instrumentos ad hoc. Esta tarea se continuó
ininterrumpidamente durante 24 horas.
Debemos destacar especialmente la dura
labor de las mujeres que no solo armaron la carpa en un lugar rocoso,
ventoso e inhóspito, sino que registraron los datos que hora a hora se
les dictaba desde el Pozo.
En esta etapa nuestro reconocimiento a
Patricia Maers que en su primer expedición mostro dotes de avezada
exploradora.
Los datos recogidos así como los
graficos correspondientes se distribuirán en un Estudio por separado,
una vez que hayan sido debidamente procesados.
Podemos adelantar sin embargo que el
ciclo de "respiración" del Pozo parece ser de 24 horas, la
sinusoide así lo indica, y no de 12 horas como habíamos esperado si
respondía a las mareas. De confirmarse esto, el misterio se ahondaría,
pues una única sinusoide en 24 horas implica que aspira 12 horas y
expira 12 horas. Este ritmo parecería más bien relacionado con la
rotación terrestre y la influencia única del Sol.
Recordemos que el Pozo se encuentra a
1400 mts sobre el nivel del mar.
Una vez comunicados todos los datos
numérico y gráficos esperamos la colaboración de todos los
especialistas y aún de aquellos que intuitivamente puedan acercarnos
sus hipótesis y explicaciones acerca de este fenómeno.
Pudo relevarse nuevamente el asentamiento
indígena junto a la Laguna Blanca y se fotografiaron los círculos de
rocas. Lamentablemente la vertiente de agua dulce que se viera en la
expedición anterior parece haber sido cegada con rocas pues no pudo
observarse ahora agua alguna.
En esta etapa agradecemos especialmente
la colaboración de Laureano Quiñelaf.
Una vez terminados los registros
científicos sobre el Pozo se continuó viaje sobre la Meseta rodeando
el cerro Corona Grande hasta llegar a las casas de la familia Quiñelaf.
Ahí establecimos nuevo campamento ya no tan expuesto a los rigores del
frío y el viento.
En esta etapa agradecemos la
colaboración brindada por Germanio Quiñelaf y su mujer, Hermelinda
Alcira, Dorotea y su marido, su hija Verónica y sus hermanos, los que
nos brindaron toda la hospitalidad que en ellos es ya proverbial a la
par de comentarios y explicaciones sumamente útiles para nuestra labor
de investigación.
Debemos destacar que en esta expedición
se apreciaron diversas especies de animales como zorros colorados,
guanacos, avestruces, maras, liebres, pilquines, pilches, patos
salvajes, cisnes, flamencos rosados, avutardas, cuervos, águilas ,
caranchos y lagartos de diversos tipos y tamaños muchos de los cuales
pudieron fotografiarse. Las identificaciones y explicaciones certeras y
claras de "Pente" fueron muy apreciadas por el grupo.
Luego se visitó y relevó la bellísima
Laguna del Paraguay. Este cráter que muestra una estructura similar a
los otros de la meseta, tiene , sim embargo , la particularidad de no
tener ningún "puesto" o asentamiento humano en sus orillas.
Esto hace que la fauna y la flora se mantengan primigenias y vírgenes.
Las aguas son azules e increíblemente transparentes y por su superficie
se desplazan patos, cisnes y flamencos con total libertad. No pudimos
encontrar explicación del orígen del nombre Paraguay asignado a esta
laguna.
Cerca de la misma visitamos las casas de
la familia Huenchupán, los que nos acogieron con alegría.
Ya de regreso visitamos nuevamente la
Laguna Azul y a la familia Pazos, quienes como les es habitual nos
brindaron abrigo, alimentos y amena conversación.
Ya bajando de la meseta nos detuvimos en
el establecimiento El Rincón donde pueden verse las vertientes que dan
origen al río Valcheta y las extrañas "mojarritas desnudas"
que son una especie única en el mundo.
Luego de reorganizarnos en Las Grutas
emprendimos el camino hacia El Fuerte por la costa. En esta ocasión,
debido a las grandes pleamares y a la presencia de enorme cantidad de
algas las dificultades habituales de este trayecto se vieron
multiplicadas.
No obstante Argos, nuestro vehículo,
pudo vencer todos los inconvenientes y hacernos llegar a destino.
En esta etapa nos acompañó Juan Manuel
Castañeda, fuerte jalón de nuestro grupo.
Llegados al extremo sur del Fuerte
emprendimos el ascenso al mismo y a pesar de las limitaciones físicas
del suscripto, al que comienzan a pesarle sus sesenta abriles, llegamos
a la superficie superior donde recorrimos el borde sur y llegamos al
frente sobre el mar.
Allí hicimos un alto para tomar alimento
bajo un sol abrasador y reconocimos el lugar donde, si Dios quiere, el
suscripto pasará la prueba iniciática de la soledad de una noche el
próximo equinoccio.
Luego recorrimos y circunvalamos a pie la
laguna Grande y emprendimos el regreso , nuevamente por la costa.
Esa noche tuvimos la agradable sorpresa
de encontrarnos con Jorge Castañeda, nuestro referente cultural en la
Patagonia , con quien compartimos no solo la comida y el vino sino los
conocimientos recogidos en nuestra expedición cotejándolos con su
amplia cultura general y su experiencia específica en esas latitudes
australes.
Ing. Fernando M.
Fluguerto Martí